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Bajo este
titulo se agrupan varias dependencias que guardan las joyas
más preciadas que conserva la Colegiata, y expuestas
a la contemplación de los visitantes.
Sobre el
Panteón de Reyes, y ocupando, en extensión,
el mismo espacio, está la Tribuna real
(desde donde los moradores del Palacio Real asistían
a los oficios religiosos) o Cámara de doña
Sancha (por la incorporación de esta estancia
al palacio, realizada por la infanta-reina doña Sancha
en el sigloXII). Esta estancia es conocida también
como Sala del Tesoro. Aquí están
expuestas, entre otras muchas, piezas tan extraordinarias
como el cáliz de doña Urraca, la arqueta
de los marfiles, el portapaz románico de marfil,
la arqueta de los esmaltes, etc.
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Al lado
de la Cámara de doña Sancha, en espacios que
habían pertenecido al palacio, el Cabildo de san
Isidoro mandó construir una sala monumental, obra
de Juan de Badajoz, el Mozo, para albergar los fondos de
la Biblioteca capitular y, posteriormente, también
el Archivo.
A pesar
de los expolios perpetrados durante la invasión napoleónica
y en otros avatares desamortizadores y expoliadores oficiales
del siglo XX, el Archivo guarda 155 códices, más
de 800 documentos en pergamino, y muchos miles de documentos en papel.
La Biblioteca,
a pesar de los saqueos, cuenta con un nutrido fondo de cerca
de 400 incunables y 1055 volúmenes de libros antiguos
y raros de los siglos XVI, XVII y XVIII.
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